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A propósito de los pasados Juegos Olímpicos de Tokio

  • Writer: Tatiana Parada
    Tatiana Parada
  • Aug 12, 2021
  • 5 min read

"Lo primero que se ve desde el avión cuando te estás acercando a la isla es el monte Fuji, como estaba terminando el verano, recuerdo que no vi nieve en su pico, sin embargo, era inconfundible, ver su figura en medio de las nubes me hizo por fin darme cuenta que esto era real, en minutos aterrizaría en Japón..."

Hoy quiero contarles un poquito de uno de los viajes que siempre soñé, pero que al mismo tiempo vi tan lejano. La vida y mi trabajo en Australia me dio la oportunidad de hacerlo realidad, la excusa: el mundial de Rugby de 2019 que se llevaría a cabo en 12 ciudades de Japón.


Es imposible contarles todo sobre Japón en este texto, pero si quiero dejarles algo de mi experiencia de viaje, de mis primeras impresiones (seguramente después les contaré en detalle de cada ciudad) para que se antojen, para que se motiven, para que ahorren y conozcan una cultura que tiene mucho que enseñar al mundo. El viaje duró casi tres semanas, partiríamos de Melbourne al aeropuerto de Narita, para tomar un tren hasta Hiroshima y de ahí comenzar la travesía que terminaría nuevamente en Tokio.

Lo primero que se ve desde el avión cuando te estás acercando a la isla es el monte Fuji, como estaba terminando el verano, recuerdo que no vi nieve en su pico, sin embargo, era inconfundible, ver su figura en medio de las nubes me hizo por fin darme cuenta de que esto era real, en minutos aterrizaría en Japón. La persona que te vende los pasajes de tren sabe que eres turista y te asigna los puestos del lado derecho para que durante el viaje tengas la fortuna de disfrutar la vista de la maravillosa montaña, nada por decir, solo observar.


Desde Tokio a Hiroshima recorrimos una distancia de 900Km (casi la distancia de Bogotá a Cartagena) en tan solo cinco horas y media. Los famosos trenes bala son todo lo que dicen y más, son rápidos, pero además tienen un diseño único y son cómodos, es una experiencia que no es fácil de encontrar en otro lugar del mundo. En general, el sistema de trenes de Tokio es increíble, es toda una compleja red con trenes de diferentes tamaños, formas, velocidades que te mueven rápido y eficientemente por todo el país.

Llegamos al lugar donde nos hospedaríamos en Hiroshima en la noche, un hotel muy barato que habíamos encontrado por Booking, pero que nos sorprendió con cada detalle. Les adelanto, todos los hoteles donde nos quedamos fueron una completa experiencia, los conseguimos a bajo precio por nuestro presupuesto, pero los califiqué con un 10, los japoneses son los mejores anfitriones, se preocupan porque todo esté limpio, ordenado, bien iluminado, vivimos la experiencia de dormir en cómodos futones y ser atendidos como en ningún otro lugar del mundo.


Salimos esa noche a comer a un restaurante cerca al hotel, fue difícil, fue muy difícil comunicarnos porque no estábamos en una zona muy turística y la mesera no sabía nada de inglés, obviamente nosotros… nada de japonés. La carta, la forma en que servían, los acompañantes eran muy confusos, a medias logramos pedir un plato de pescado crudo para compartir y dos cervezas. ¡Rico! Los restaurantes y bares de allá son en general pequeños, hay espacio para una barra y unas pocas mesas. Aunque ahora que recuerdo todo es pequeño, las calles de los barrios (no tienen andenes) por ahí circulan carros, bicicletas y peatones, los carros también son pequeños, los baños, el frente de las casas.


Antes de ir al emblemático memorial park, donde está el museo, y el edificio con la cúpula que sobrevivió a la bomba atómica de 1945, fuimos a una isla cercana a ver El Santuario Itsukushima, a la cual llegas en Ferri, y por lo que había visto en internet, desde este se ve un majestuoso Tori rojo que se sumerge mágicamente en el agua, yo no lo vi así como las lindas fotos que muestran en internet, lo vi a través de una gran estructura traslucida, con una sobrecubierta blanca y andamios alrededor… lo estaban restaurando! Entonces, la foto no quedó tan instagrameable, pero para mí fue perfecto, disfruto mucho de las estructuras alrededor de los grandes monumentos, para mi reflejan la importancia del patrimonio del lugar, y sé que esa tela traslucida, en algún momento descubrirá un monumento restaurado, con más luz, con más historias y más fotos por mostrar.

El tori de Itsukushima no sería el ultimo que veríamos con todo este andamiaje. Japón se estaba preparando para recibir a mucha gente de todas partes para los juegos olímpicos del año siguiente, por lo que estaban restaurando, reparando y adaptando toris, templos, aeropuertos, espacios deportivos, entre otros lugares que queríamos visitar, pero no pudimos por esta causa.


Los días en Japón fueron agitados, visitábamos lo más que podíamos en un día, como estábamos en pleno mundial, tratábamos de pasar las tardes en las fanzone que diseñaron para los aficionados que no iban a ir a los estadios. En Kobe, nos unimos a los hinchas japoneses para ver el partido contra Irlanda, en un partido histórico que ganó la selección de Japón. Nosotros fuimos a dos partidos, uno en Shizuoka (población cercana a Fuji) a ver al que sería el campeón, Sudáfrica contra Italia, y en Tokio acompañamos a los pumas en su derrota contra Inglaterra.

Estuvimos recorriendo Japón en tren, desde Hiroshima, pasamos por Osaka, Kioto, Kanazawa, Shizuoka, Yokohama y Tokio. ¿Mi favorito? difícil escoger, la cultura e historia de Japón es muy compleja muy valiosa, el trabajo de la madera, la importancia del espíritu ancestral está presente en todas partes, la conexión con la naturaleza y sus dioses, y el contraste de las luces, la tecnología y movimiento de multitudes en las ciudades es difícil de contar.

En Tokio estuvimos 8 días, recorriendo diferentes distritos, aunque estábamos en un gran evento como es el mundial de rugby (deporte que ha crecido de manera acelerada en este país), ya se respiraba el ambiente de los olímpicos, por todas partes había letreros, publicidad, vallas de Tokyo 2020, las mascotas las encontrabas en las estaciones de tren, y ya se vendían los souvenirs, incluso, tomando el tren en la estación de Shibuya, nos topamos con la triple campeona olímpica de BMX, Mariana Pajón, venia con su equipo a hacer pruebas en la pista donde correría para esta competencia.

Con la llegada de la pandemia y la cancelación de los olímpicos, recuerdo lamentarme, pensar en todo lo que tenían preparado, la energía, la publicidad, los lugares. Me siento afortunada de haber disfrutado Japón en medio de la organización de un gran evento deportivo, entendí lo que ellos quieren mostrar y dejar al mundo, lo fundamental que es aprender de su historia, impulsar su cultura, conocerlos como anfitriones, ser parte de los espacios, comidas, bebidas y tiendas que preparan con total cuidado para recibir a tanta gente que poco sabe o se imagina lo que ellos son.


Además, me siento afortunada de haber conocido tantos lugares que fueron referencia de mis proyectos de arquitectura, de entender, fotografiar y dibujar lo que la arquitectura significa para los japoneses. Creo que Japón es uno de los países a los que quiero regresar, el tiempo no alcanzó para conocer la parte norte, donde quedó pendiente la visita a la mediateca de Sendai, y muchos lugares que seguramente te conectan aún más con el espíritu de la naturaleza, y es que los japoneses saben lo que su poder significa. Durante nuestra estadía tembló fuerte dos veces y el regreso, se retrasó por dos días porque nos tocó la llegada de un tifón que nos obligó a encerrarnos en el hotel a tomar sake. ¡Vayan y se toman un sake por mí!




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